LEA AQUI GRATIS CADA SEMANA en abierto los ANALISIS DEL SERVICIO ANALÍTICO-INFORMATIVO DE LA RED VASCA ROJA (Una ojeada a la cara oculta -vasca- del Estado español) seis meses después de su fecha de emisión.

      ANÁLISIS MENSUALES


      18-02-2001. Tercera sección del Análisis ESPECIAL del mes de diciembre de 2001 del Servicio analítico-informativo de la RED VASCA ROJA

      DE PLOMO TIENEN LAS CALAVERAS (CONTINÚA Y SE INTENSIFICA EL POGROMO ESPAÑOL “A CUENTAGOTAS” CONTRA LA IZQUIERDA ABERTZALE). Los datos del POGROMO referidos al año 2001. El crucial hecho de las torturas. Detalles del intolerable amparo de los jueces españoles a los torturadores: El estremecedor caso de las torturas a Unai Romano y el felón juez Ruiz de Polanco. El juez Garzón, el sumario 18/98 y la ilegalización de Gestoras pro-Amnistía. El propósito del Gobierno español de ilegalizar a BATASUNA y la lista negra “antiterrorista” de la Unión Europea.



      10.3. Los incansables torturadores españoles, esa ignominia que no cesa con la complicidad de los jueces españoles, de la sociedad española y de la derecha europea.

      El año que viene se cumplirán cuarenta años del momento en que yo conseguí, clandestinamente durante la larga noche de piedra de la dictadura franquista y en la trastienda de una librería "resistente", la primera edición en español editada por el mexicano Fondo de Cultura Económica del libro LOS CONDENADOS DE LA TIERRA del psiquiatra martiniqués Franz Fanon. Perdí al prestarla aquella edición de ese libro clave en mi vida y ahora, tras sucesivas pérdidas similares porque lo usé siempre como herramienta de proselitismo, manejo una reimpresión de 1983. En su página 246 se puede leer un fragmento de su relato del "Caso nº 5" sobre las torturas francesas en Argelia. Se trata de un inspector europeo que tortura a su mujer y a sus hijos. Transcribe Fanon de su entrevista clínica:

      "Torturador.- Lo que me mata son las torturas ¿Sabe usted lo que esto significa?…. Algunas veces torturo diez horas seguidas….

      Fanon.- ¿Qué siente al torturar?

      Torturador.- Cansa…Es verdad que hay relevos, pero se trata de saber en qué momento hay que dejar que el compañero nos sustituya. Todos piensan que están a punto de obtener los informes y no quieren ceder el pájaro listo al otro que, naturalmente, recibirá los méritos. Entonces, lo dejamos… o no lo dejamos…"

      Parece que, sin embargo, los torturadores españoles guardias civiles o policías o cipayos vascos de la Ertzaintza NO SE CANSAN. Son incansables. Como lo son los felones jueces de la Audiencia Nacional, esa prolongación del siniestro Tribunal de Orden Público franquista, en su amparo a los torturadores. Como son incansables los gobernantes españoles en su tarea de hacer impunes las torturas indultando y condecorando y dando primas monetarias a los torturadores. Como lo son los periodistas españoles y la sociedad española al ignorar las repetidas denuncias internacionales de que su Estado tortura hoy como en la dictadura de Franco (peor, más "científica" y meticulosamente que en la dictadura de Franco). Como lo es la derecha europea al silenciar y amparar las torturas españolas a las vascas y los vascos.

      De ello hemos tenido PRUEBAS este mes de diciembre de 2001. Enunciaré aquí algunas de ellas. Pero antes quiero subrayar que es este feroz asunto de las torturas a las vascas y a los vascos la profunda trinchera, la horrenda sima, el inesquivable tajo material e hiperreal que nos separa de y nos enfrenta con los españoles. A mí en concreto me es posible hacer el esfuerzo de comprender a un español cuando me muestra en una discusión o en un artículo o en una declaración periodística su oceánico desconocimiento de la historia y del presente de la formación social vasca. Me es posible hacer el esfuerzo por comprender que no entienda lo que Engels escribía el 24 de octubre de 1869: "Por el ejemplo de la historia irlandesa puede verse qué desgracia es para un pueblo el haber sojuzgado a otro. Todas las infamias inglesas tienen su origen en la esfera irlandesa."

      Pero, si se trata de un periodista o de un político profesional o de un universitario o de un empresario que lee diariamente prensa extranjera o de un arzobispo católico como el que padecemos en Pamplona, me es imposible comprender cómo vive y se mira al espejo cada mañana al afeitarse sabiendo que está ignorando deliberadamente el hecho atroz de unas torturas denunciadas año tras año, sistemáticamente, por organismos de las Naciones Unidas o por organizaciones como Amnistía Internacional a los y las que conceden credibilidad en todos los asuntos menos en éste. Por ejemplo: Amnistía Internacional (AI) respondió el 22 de noviembre pasado a las declaraciones hechas por el presidente español José María Aznar, en las que tachó de "sin fundamento" las denuncias de la organización sobre violación de derechos humanos en España, asegurando en un informe que en España persisten situaciones de tortura, sobre todo durante el "régimen de incomunicación" al que se somete sobre todo a los miembros de ETA. Amnistía Internacional explicó en su comunicado que "no hay un mensaje claro del gobierno para no tolerar la tortura en comisarías y centros de detención. No puede existir ese mensaje cuando se indulta, e incluso se condecora, a policías y guardias civiles que habían sido condenados por este grave delito. El Comité para la Prevención de la Tortura de Naciones Unidas reflejó en su último informe denuncias de malos tratos que provenían de las prisiones de Soto del Real (Madrid) y Salto del Negro (Las Palmas de Gran Canaria)".

      Siento en mis tripas, en "los cojones del alma", ante comportamientos que mienten e ignoran la notoria realidad de la tortura como ésos que vengo denunciando, que se trata de una villanía, de una abyección, de una degradación tan irremediables, tan definitivas, que me separan irremisiblemente de esos sujetos. Siento una náusea invencible, una repulsión avasalladora, una lástima inconmensurable por esas gentes que conservan la apariencia externa de ser humanos pero que ya no son por dentro más que súbditos robotizados, esclavos que aman sus cadenas, mercenarios que se han vendido baratos, ex personas que han malbaratado su dignidad humana por un plato de lentejas.

      Tres artículos de un miembro de la RED VASCA ROJA, el doctor catalán Oriol Martí, que acabamos de publicar en la web responden a sentimientos muy parejos a los que he expresado en el párrafo anterior. Llevan un título común: LA TORTURA: un rayo que no cesa en la España de hoy (Una trilogía escrita hace años y por desgracia en plena actualidad), y recomiendo muy vivamente su lectura. Por su doble carácter testimonial y teórico. Y paso a citar ejemplos de estas lacras ocurridos en este mes de diciembre de 2001 que aquí analizo.

      Citaré primero un ejemplo "europeo" perpetrado este diciembre de 2001. El de esa cimera de la encanallada derecha europea personificada por esa Nicole Fontaine que el año 2001 fue la presidenta del Parlamento Europeo. En el pleno celebrado el Día Internacional de los Derechos Humanos (10 de diciembre de 2001) esta individua ordenó la retirada del cartel de las torturas sufridas por Iratxe Sorzabal a manos de la Guardia Civil exhibido durante su intervención por el eurodiputado de Batasuna, Koldo Gorostiaga. La Cámara tampoco pudo oír el relato del tormento al apagar Fontaine el micrófono de Gorostiaga. Koldo explicó que tres meses después de que él denunciara en la Eurocámara el indulto concedido a quince agentes de las FSE condenados por torturas, Sorzabal "fue humillada sexualmente y objeto de torturas diversas desde el momento de su detención". Mostró el cartel que reproduce las fotografías que muestran las marcas de los electrodos en el cuerpo de Sorzabal y fue en ese momento cuando la miserable Fontaine apagó el micrófono y ordenó que se le quitara el documento gráfico que mostraba.

      Fuera cual fuera el tema y el motivo de las palabras y del cartel ya es inicuo e intolerable que en un Parlamento se silencie la voz de un electo por el pueblo y se oculten las pruebas que exhibe. Pero la brutalidad fascista de esta individua se hace aún más manifiesta por el hecho de que estaba amparando y silenciando la bestialidad de las torturas españolas. Véanse esas excepcionales pruebas fotográficas de la tortura y los detalles del caso en el dossier que publicamos en la web de la RED VASCA ROJA (y no sobraría que quien me esté leyendo y haya decidido seguir mi consejo de imprimir este análisis y llevarlo consigo como argumentario y prueba documental IMPRIMA TAMBIEN ESAS FOTOGRAFÍAS en color y las añada a estas páginas como anexo).

      Este mismo mes de diciembre, el día 17, GARA relataba una entrevista publicada el día anterior en EGUNKARIA con Iratxe titulando "Iratxe deseó morir para poner fin a las torturas". En la que se leía lo siguiente:

      «No tuve miedo a morir; tuve ganas de morir». Con esta rotunda afirmación explicó la joven irundarra los sentimientos que le asaltaron durante «los cinco días y cinco noches» en que permaneció incomunicada en manos de la Guardia Civil. «Nunca he tenido ganas de morir, pero en aquel momento sí», añadió Sorzabal, explicando que veía que ésa era «una forma de acabar con aquello».

      Tras definir la tortura como «un arma del Estado», indicó que, cuando se es sometida a esas prácticas, «al final, ellos son los vencedores, en el sentido de que te ponen delante una declaración, te hacen aprenderla de memoria y firmar».

      Los malos tratos que sufrió no sólo fueron físicos y la propia Iratxe Sorzabal comenta que «el daño físico pasa; el sicológico es el que queda. Pensar que eso puede ocurrir de nuevo, pensar en lo que te hicieron, en lo que te obligaron a firmar, tener que decir los nombres de los amigos, firmar todo lo que te dicen ellos...».

      En ese sentido, evoca también cómo los guardias civiles se reían al recordarle la huelga de hambre que realizó cuando estaba a punto de cumplir su condena en el Estado francés para evitar que fuera entregada y torturada en el Estado español. «Una y otra vez me recordaban, riéndose, cómo me encontraba con 38 kilos, que con sólo tocarme me caería. Me dijeron que dejaron que me recuperara. Esperaron». El 28 de octubre de 1999, tras 31 días en huelga de hambre, la Policía francesa trasladó a Iratxe Sorzabal a la frontera catalana, donde quedó en libertad y fue ingresada en un centro sanitario para su recuperación.

      «No podía ni andar»

      Durante el tiempo que permaneció en situación de detención incomunicada, la joven fue trasladada ante abogados de oficio. Recuerda que «no podía ni andar. Cogida entre dos guardias civiles me sentaban en una silla, me obligaban a hacer una declaración, levantarme, sentarme en otra silla y me obligaban a firmar. Me di cuenta que la mujer (abogada de oficio) se dio cuenta que no era normal que me ayudaran. Me preguntó qué me pasaba y al momento el guardia civil comenzó a decir: ''Tranquila, tranquila, está un poco cansada''. Entonces, la mujer me preguntó a mí directamente. Mirarle me daba miedo, porque me habían dicho que no mirara. En aquel momento no debía decir lo que me estaban haciendo. No sabía qué podía venir todavía. Le miré con una cara de miedo...».

      Quien ni siquiera le miró fue el juez ante el que compareció. «Me leyó lo que tenían en mi contra y me preguntó si iba a declarar. Pero no quiso mirar». En respuesta a si era porque conocía lo que ocurría, Sorzabal no tiene duda al afirmar que «claro que lo sabía. El y todos los jueces de la Audiencia Nacional», destaca.

      Su paso por las dependencias del cuerpo militar sigue condicionando hoy en día su vida. «Todavía no puedo hacer una vida normal», explica antes de asegurar que «lo superaré. Al fin y al cabo la vida continúa y tienes que superarlo», constata Iratxe Sorzabal.

      Dejo aquí escrito el nombre de ese felón juez español que no quiso mirarla: Ismael Moreno. Para pasar a relatar otras "hazañas" de otro también felón, también juez en la misma siniestra prolongación del Tribunal de Orden Público de la dictadura franquista que se llama Guillermo Ruiz de Polanco.

      En efecto, el sábado 1 de diciembre GARA publica que el viernes 30 de noviembre Jorge Olaiz, detenido el lunes 26 tras un tiroteo en el barrio pamplonés de Sanduzelai, denunció haber sido torturado por la Guardia Civil durante los cinco días en que ha permanecido incomunicado. En su comparecencia ante el juez Guillermo Ruiz Polanco, Olaiz negó la declaración realizada en dependencias policiales y alegó que la misma fue forzada por las torturas.

      Gestoras pro-Amnistía contó que Ruiz Polanco le contestó que no se creía su afirmación. Gestoras pro-Amnistía relató que, entre otros malos tratos, Olaiz denunció que los agentes de la Guardia Civil le aplicaron la «bolsa» y que le propinaron sucesivos golpes durante los cinco días de incomunicación. Gestoras subrayó también que Olaiz presentaba una herida en la nariz, y que en todo momento los agentes del instituto militar le obligaron a estar con un antifaz que le impedía ver y denunció haber sido sometido a interrogatorios ilegales.

      Gestoras pro-Amnistía criticó en duros términos la postura de Ruiz Polanco, "dado que pudo observar la herida que presentaba en la nariz y porque el juez sabe de buena tinta que la Guardia Civil practica sistemáticamente la tortura contra ciudadanos vascos". Gestoras mostró su temor porque Leire Markina y Aitor Sola, detenidos por la Guardia Civil el jueves 29 pudieran estar siendo torturados.

      El martes 4 Aitor Sola y Leire Markina ingresaron en la prisión de Soto del Real, por orden del juez de la Audiencia Nacional española Guillermo Ruiz Polanco sin que se les levantara la incomunicación. Gestoras pro-Amnistía denunció que ninguno de los dos jóvenes navarros había podido ser asistido aún por sus abogados.

      "Teniendo el precedente de múltiples operaciones realizadas por la Guardia Civil", entre las que citaron la detención de Jorge Olaiz, Gestoras dijo que "el hecho de que Sola y Markina hayan sido enviados a prisión incomunicados nos hace sospechar de la existencia de malos tratos".

      Gestoras añadió que el paso de los detenidos ante el juez Ruiz Polanco "no es ninguna garantía, al contrario, es un elemento más que incrementa nuestra preocupación", recordando que ese mismo juez hizo desalojar una planta de la Audiencia Nacional "para que nadie viera el estado en el que se encontraba Unai Romano".

      Esa referencia de Gestoras merece capítulo aparte.

      El estremecedor caso de Unai Romano y del felón juez Ruiz Polanco merece, exige, capítulo aparte.

      10.4. El estremecedor caso de las torturas a Unai Romano y el felón juez Ruiz de Polanco

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